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Nostalgia · 26 de septiembre de 2026

14 cosas que todos hacíamos cuando se iba la luz

De buscar velas a oscuras a contar historias de miedo: 14 cosas que todos hacíamos cuando se iba la luz en casa. ¿Cuántas recuerdas tú? Pura nostalgia.

De repente, un chasquido, silencio total y oscuridad absoluta. La tele se apagaba justo en la mejor parte, el ventilador dejaba de girar y alguien gritaba desde otra habitación: «¡Se fue la luz!». En ese momento empezaba un ritual que todas las familias conocían de memoria. Si creciste antes de que todo fuera inalámbrico y recargable, seguro que vas a reconocerte en cada una de estas escenas.

🕯️ Los primeros segundos de caos

Los apagones tenían algo mágico: durante unos instantes nadie sabía muy bien qué hacer. Pero enseguida aparecían los mismos gestos de siempre, como si estuvieran escritos en un manual familiar.

1. Gritar «¡se fue la luz!» aunque todos ya lo sabían

Era obligatorio. Daba igual que la casa entera estuviera a oscuras: alguien tenía que anunciarlo en voz alta, como si fuera una noticia de última hora.

2. Buscar las velas a tientas

Todos sabíamos que las velas estaban «en el cajón de la cocina», pero nadie recordaba en cuál. Así que empezaba la búsqueda a ciegas, tocando cucharas, pilas viejas y gomas elásticas hasta dar con ellas.

3. No encontrar los fósforos por ningún lado

Y cuando por fin aparecían las velas, faltaban los fósforos. O la caja estaba húmeda. O quedaban dos y uno se rompía. Un clásico que nunca fallaba.

4. Asomarse a la ventana para ver si era solo en casa

Paso fundamental: mirar las casas de los vecinos. Si ellos también estaban a oscuras, había alivio general. Si solo era tu casa, empezaba la investigación.

🔦 El plan de emergencia familiar

Una vez superado el susto inicial, cada miembro de la familia asumía su papel. Siempre había alguien que se creía electricista y alguien que solo quería saber cuándo volvería la tele.

  • El valiente: iba a revisar la caja de fusibles con una linterna que casi no alumbraba.
  • La voz de la experiencia: decía «esto vuelve en cinco minutos» sin tener ninguna prueba.
  • El preocupado: vigilaba el refrigerador para que no se descongelara nada.
  • Los peques: estaban encantados con la aventura.

5. Pedir que nadie abriera el refrigerador

Era casi una ley sagrada. «¡No abran la nevera que se sale el frío!». Y claro, justo en ese momento a todos les entraban unas ganas enormes de tomar algo fresco.

6. Probar la linterna y descubrir que no tenía pilas

Toda casa tenía una linterna para emergencias. Y en toda emergencia, esa linterna estaba sin pilas, con las pilas sulfatadas o parpadeando como en una película de terror.

7. Llamar a la compañía de electricidad (o al vecino)

Con el teléfono fijo, que milagrosamente seguía funcionando, alguien llamaba para preguntar qué había pasado. Muchas veces la respuesta llegaba antes por el vecino que por la compañía.

👻 Cuando la oscuridad se volvía divertida

Pasados los primeros minutos, el apagón se transformaba en otra cosa. Sin pantallas ni distracciones, la familia se reunía en un mismo lugar alrededor de la luz de una vela. Y ahí empezaba lo mejor.

8. Hacer sombras chinescas en la pared

El perro, el pato, el conejo y el águila. Siempre alguien intentaba una figura nueva que nadie lograba adivinar, pero las risas estaban garantizadas.

9. Contar historias de miedo

La vela debajo de la cara, la voz grave y un relato de fantasmas que «le pasó al primo de un amigo». Los más pequeños se tapaban los ojos, pero nadie quería irse a dormir.

10. Jugar a juegos de mesa o de cartas

Las cartas, el dominó o el parchís salían del armario. Jugar con tan poca luz tenía su truco: más de uno aprovechaba la penumbra para hacer alguna trampa.

11. Cantar o inventar adivinanzas

Sin música de fondo, la familia se convertía en su propio coro. Canciones de siempre, trabalenguas y adivinanzas llenaban el silencio de la noche.

💡 El gran regreso de la luz

Y cuando menos lo esperabas, la luz volvía. Ese instante tenía también sus propias costumbres, que todos repetíamos sin pensarlo:

  • Un «¡bieeen!» colectivo, como si hubiera marcado gol tu equipo.
  • Todos los aparatos encendiéndose a la vez con pitidos y zumbidos.
  • La tele volviendo a sonar a todo volumen y asustando a medio mundo.
  • Una pequeña tristeza secreta porque se acababa la aventura.

12. Poner en hora todos los relojes

El microondas, el despertador, el video… Todos parpadeaban marcando «00:00». Algunos se quedaban así durante semanas porque nadie sabía cómo ajustarlos.

13. Apagar las velas y oler el humo

Ese olor a vela recién apagada es, para muchos, el aroma oficial de la infancia. Bastaba soplar una vez para sentir que la noche especial había terminado.

14. Prometer que compraríamos pilas nuevas

«La próxima vez tendremos todo preparado». Spoiler: nunca pasaba. En el siguiente apagón, la historia volvía a empezar desde el punto número uno.

🎯 ¿Con cuántas te identificaste?

Hoy tenemos teléfonos con linterna, baterías externas y lámparas recargables, pero algo se perdió por el camino. Aquellos apagones nos obligaban a desconectarnos y estar juntos, a reírnos en la oscuridad y a inventar planes con lo poco que teníamos a mano. Quizá por eso los recordamos con tanto cariño.

Si este viaje al pasado te sacó una sonrisa, compártelo con tu familia y pregúntales cuál era su momento favorito cuando se iba la luz. Y si quieres seguir con la nostalgia, prueba nuestro quiz de qué generación eres y descubre si tu infancia se parece a la de tus amigos.

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